sábado, 28 de abril de 2012

El vicepresidente rockero

Hay un tema del que aun no quería hablar, ya que la justicia continúa “investigando” y prefería esperar a que ésta se expida, que sería lo más correcto, pero ya no puedo evitarlo. Sobre todo ahora, que estamos a full con otro tema bien popular (YPF) que le aseguro que no será, como pasa siempre en este país, lo que usted supone, pero que no debe opacar o cajonear el otro asunto (Boudou), porque me tiene bastante preocupado. Aunque no sé si “preocupado” es la palabra exacta que describe mi condición. Indignado me gusta más, aunque tampoco representa lo que verdaderamente siento desde hace unos meses con el tema. Encolerizado también iría, porque siento eso, me siento encolerizado. O, para ponerlo justo en donde realmente debería estar, tengo una “encolerizada e indignante preocupación” que no me puedo sacar de la cabeza, porque hace ya un par de meses que estamos con esto de que si Boudou es amigo íntimo desde su primera niñez con Alejandro Vandenbroele y que por eso lo nombró testaferro suyo para que haga y deshaga a su gusto en la célebre compañía fundida a propósito y rescatada por dos mangos llamada “Ciccone Calcográfica” para el espléndido negocio del que nos hicieron esclavos, que era el de renovar el DNI. Y para imprimir billetes de cien pesos a lo pavote sin la obligatoria frase que asegure que no debemos preocuparnos ya que estos, los billetes, son “convertibles de curso legal” (en este momento tengo 1000 mangos en la billetera, de los 10 billetes solo 1 dice eso, los otros valen lo mismo que los Patacones o los Lecop, créame).


Y le pegan a Amado, y le pegan a Alejandro, y los investigan, y no encuentran la puta foto de Amadito y Alejandrito, abrazados y carasucias en algún campamento de colonia de vacaciones en la hipotética época en que lo único que los unía era una fuerte e inquebrantable amistad, requisito indispensable que se necesita para ser testaferro de alguien.


Y siempre pensé en ponerme en el lugar de Amado e imaginarme corrupto y ¿a quién pondría de testaferro en caso de necesitar que alguien ponga la cara por mí? (siempre considerando que soy un corrupto hijo de mi madre que me importa un carajo “el modelo” y soy un caradura importante, sepan que si algún día me tocare ser vicepresidente de la Nación no imagino tener tiempo para buscar matufias que me favorezcan sino que estaría las veinticuatro horas desviviéndome por mi pueblo, pero pongamos que uno fuera un hijo de puta que no le importare un carajo de nada y que quisiere aprovechar ese momento mágico que le tocó de rebote para acaparar todo el dinero posible). Y tengo dos amigos a los que pondría de testaferros, y solo dos: Germán y Diego.


Tanto Germán, como Diego o como yo, tenemos montones de fotos que nos comprometen del pasado, montones. Y si nos pusiéramos de acuerdo y quemáramos todas esas fotos tampoco estaríamos a salvo, ya que debe haber al menos veinte amigos en común que deben tener fotos nuestras de cumpleaños o de jodas o de peñas o de asados. Porque uno no anda desde los 15 años evitando sacarse fotos con sus mejores dos amigos por las dudas que en el futuro le toque ser vicepresidente de la Nación y quiera entongarse y robar plata para hacer dulce sin ser descubierto. En ese aspecto es imposible. Si al día de la fecha no apareció la foto de Boudou abrazado con Vandenbroele con una corbata anudada en la frente y completamente borrachos es porque Vandenbroele y Boudou no se conocen de chicos. Punto final a ese tema, por favor lo pido.



Porque hay otras cuestiones que debo señalar en este editorial en donde por fin voy a hablar sin tapujos de nuestro incómodo vicepresidente de la Nación, Amado Boudou, nacido en el ’63, como Rodolfo Páez, que se fue a vivir desde muy chiquito a Mar del Plata e intentó estudiar ingeniería mecánica pero luego de 2 años desistió y se mandó de lleno a Ciencias Económicas, donde se recibió con un promedio de 8,19 para salir de la facultad mientras mechaba su actividad “política” con la “empresarial” ya que, como todo hijo de este bendito país, tuvo que enfrentarse al terrible flagelo que poseemos los argentinos, que debemos laburar para poder comer. Así que del 95 al 98 trabajó en la empresa Ecoplata, dedicada a la higiene urbana (recolectora de residuos, ¿vio que importante es tener una recolectora de residuos? Todo aquel que haya trabajado en una empresa de esas terminó siendo: o un político de gran influencia o un sindicalista del carajo o un empresario muy exitoso. La próxima vez me voy a comprar un camión recolector de residuos), que quebró cuando el municipio de Mar del Plata rescindió el contrato dejándolo en Pampa y la vía por lo que decidió ingresar ese mismo año como analista en el Anses donde conoció a Sergio Massa, quien lo designó “gerente de área” comenzando así su carrera pública en serio hasta que en 2008 Cristina lo nombra “titular del organismo” donde tiempo después participa del beneficioso proyecto de re estatización de los fondos previsionales del pueblo y todos quedamos tan pero tan contentos que lo aplaudimos con vehemencia.


Ahora bien, ya en su rol de Ministro de Economía comenzó a caer medio raro en el pueblo, aceptémoslo. No gustaba del todo Amado Boudou, como que le quedaba grande aquel puesto. Y nombrarlo vicepresidente de la Nación fue lo más desacertado que vi en mi vida, habiendo tantas otras opciones (La Mole Moli es una opción, por poner un ejemplo que supera la elección de la presidentA).
Y como Magnetto y compañía ya no saben qué hacer en esos lastimeros manotazos de ahogado que están dando desde hace un par de años, recibieron con gran beneplácito la noticia de que iban a poder disfrutar por mucho tiempo de un vicepresidente contradictorio y falto de presencia, personalidad y peso como hacía mucho no veían.

Y ¿la verdad? Me tiene cansado el tema de Vandenbroele, Boudou y su amistad oculta o su testaferrísmo indesarticulable. Hay una cuestión de la que nadie habla, que no se hace fuerte mención. Que se dice, sí, pero por arriba y sin darle la verdadera importancia que se le debería dar mientras insisten como poseídos en buscar la foto de los tortolitos abrazados en su juventud o ofrecer millonarias recompensas a quiénes aporten la puta foto.


Hay otro asunto, más plausible, más verificable, más al alcance de la mano en donde nadie se quiere meter, que es el tema taboo del patrimonio personal de Amado Boudou, del que me hice de una copia de su declaración jurada de bienes, donde dice, por ejemplo, que Amado trabaja 84 horas semanales (esto promedia unas 14 diarias incluyendo los sábados), que como máximo nivel de estudios cursados tiene un “Master en Economía”, que entre sus bienes “muebles” posee una "Harley Davison" (sin “d”) de 2007 que vale $72.000, una KTM 990 de 2010 que vale $110.000, un Audi Quattro 2008 valuado en $155.000 y un Honda Civic 92 que, según su declaración jurada, cuesta $17.000 y se gana el premio al “Verdadero Vehículo que le Correspondería Poseer a Amado Boudou por su condición de Empleado Público” de todos los arriba mencionados.


También declara, y esto es raro, un solo inmueble de 90 metros cuadrados de su propiedad (quizás sea porque tiene otros pero aún no terminó de pagarlos y por eso no figuran como bienes ya adquiridos) sito en Puerto Madero aunque no aclara la locación exacta, adquirido a un valor de $670.000 que lo tiene alquilado a un Sr. Carosso Donatiello por $10.000.

Que es socio en 2 empresas en donde en una, por ejemplo, aportó $6.000 y en 2010 obtuvo dividendos por $190.000.

Que en el banco tiene $14.000 más $25.000 en efectivo (no sé qué significa eso) y U$S 145.000 también en efectivo (yo lo pondría en el banco, tanta plata en efectivo es un peligro).

Que le debe $290.000 al Banco Nación por un crédito hipotecario, que le debe $40.000 al Banco Francés por un crédito común y que debe 12 lucas de tarjeta de crédito.

Tan difícil no fue, solicité la declaración jurada y me la dieron, en dos o tres días. Las empleadas de la Oficina Anticorrupción estaban escuchando Bob Marley cuando la fui a buscar.

Y de inmediato y al leer una sola vez las 4 carillas de la "DJ" de Amado me pregunté cómo hizo para tener el patrimonio personal que ostenta si vivía en Mar del Plata en el departamentito de su madre a tener 50 años recién cumplidos y ser el dueño de un par de departamentos súper costosos en la zona más cara de Puerto Madero, donde alquila uno y vive en el otro, más la Harley Davidson, la TKM, el Audi Quattro, el tema de su colección de guitarras y el tema del jacuzzi que se hizo instalar en su oficina en Casa Rosada.


Y convengamos que eso de “revolucionario” no tiene nada. Amado Boudou es el ser menos revolucionario del mundo. Amado Boudou está viviendo en un status completamente distinto al que conocía y no tiene ninguna posibilidad de demostrar cómo consiguió tanto éxito económico en tan poco tiempo, porque su época de empresario nunca existió y porque hace muchos años que trabaja como empleado público, imposibilitado de generar ganancias en el ámbito privado. Amado Boudou no puede explicar por qué motivo Nuñez Carmona, su verdadero amigo de la infancia, tiene la plata que tiene viniendo de ningún lado. Amado Boudou no puede demostrar nada de lo que ocurre a su alrededor.


Entonces me pregunto,

¿Por qué Clarín y La Nación insisten con buscar una foto de Boudou y Vandenbroele?

¿Por qué Clarín y La Nación no buscan por el lado de su “enriquecimiento propulsado a chorro” de los últimos 10 o 15 años?

¿Por qué Amado Boudou salió al día siguiente en que encontraron, como si se tratara de un precioso tesoro oculto, que Vandenbroele le había pagado las expensas de su departamento de lujo de Puerto Madero, a señalar que Magnetto era un ser vil, enumerado todas sus matufias, cuando en realidad debería haber explicado por qué ese señor que él no conoce le pagó los gastos centrales?

¿Por qué nadie le pregunta a Amado cómo hizo para comprar todo lo que tiene siendo un empleado del Anses primero, un ministro de economía después y un Vicepresidente de la Nación más tarde?

¿Por qué nadie dijo nada de eso?

¿Por qué Boudou puede salir de la conferencia de prensa donde no dijo nada y seguir siendo vicepresidente sin que nadie haga nada?

¿Por qué no renuncia de una vez? En otras épocas los políticos de raza se suicidaban ante la mínima suposición de que faltó a sus deberes como gobernante. Se pegaban un tiro en el pecho.


No me gusta Amado Boudou, me cae muy mal. Me molesta mucho su presencia en el poder, no lo tolero. No me explico cómo hizo para conseguir esa fortuna que amasó en los últimos años. Yo me la paso trabajando como un imbécil y no solo no crezco sino que todos los años tengo un poco menos. Y guay de pretender cambiar el auto, ese año en que uno compró un nuevo automotor, así sea como en mi caso, de menos de 70.000 pesos, o sea, el segmento más bajo de todos, a fin de año deberé pagar ganancias por haberlo adquirido, porque si me puedo comprar un corsita 0 kilómetro significa que gané dinero y debo pagar impuestos por eso.

¿Cuánto dinero habrá pagado Amado Boudou de ganancias aquel año en que se compró esos departamentos de más de seiscientos mil dólares cada uno?

¿Habrá pagado ganancias?

¿Nadie le va a preguntar eso?

Amado Boudou me da mucha bronca.

Amado Boudou me indigna.

Amado Boudou me preocupa.

Amado Boudou debería renunciar.

lunes, 2 de abril de 2012

Islas Malvinas 1982 - 2012

Hace 30 años, el 2 de abril de 1982, yo tenía 9. Era un pendejito que no entendía nada de la vida y lo único que sí sabía era que ese viejo borracho que gritaba desde el balcón presidencial ante una frondosa multitud era un hijo de puta, al menos eso lo tenía claro. Y lo otro que también tenía claro era que hacía muchos años los ingleses nos habían robado unas islas que estaban bien en el sur en donde hacía un frío de cagarse y el viento te dejaba pelado y que ahora por algún motivo esotérico nos encomendábamos a recuperarlas, cueste lo que cueste.

Y ¿la verdad?, yo estaba orgulloso de mi país, al fin una buena. Al fin le íbamos a mostrar a esos piratas hijos de puta quién mandaba por estos lados del océano atlántico, y si “el principito” no lo entendía, que se venga que le presentaremos batalla. ¡Cómo me gustó esa frase! Me hizo llorar, “que se venga, que le presentaremos batalla”, qué mierda… Ya iba a ver, ese principito pirata con quién se había metido. Era un sueño hecho realidad. Al fin le íbamos a demostrar a esos ingleses forajidos cuántos pares eran 3 botas.

Fue un momento raro, inundado de las más motivadoras sensaciones que puede sentir el cuerpo humano: Amor propio, orgullo, coraje, deber, patriotismo y, sobre todo, la necesidad de reventar de ira de una vez por todas. Yo no sentí esa sensación ya que era un niño y no sabía tan claramente lo que estaba pasando en el país, pero se me ocurre que el adulto de a pie de aquel momento debe haberse aferrado a eso como es costumbre en nuestra idiosincrasia argentina: cargando contra algún chivo expiatorio para tapar otras cuestiones y así seguir adelante.

Y ahí fuimos todos a las plazas, a apoyar al viejo borracho en su loca intentona por recuperar las islas y a colaborar con dinero, joyas, ropa, comida y mantas para abrigar, alimentar y solventar económicamente, de la mano de Pinky y Cacho Fontana, la campaña de nuestros amados jóvenes compatriotas que se fueron a las islas a luchar contra el viento, el frío y los piratas usurpadores mientras nuestros piratas militares de alto rango se quedaban con todas las cosas que inocentemente el pueblo donaba para que los soldados enfrenten una guerra más digna (...)

Y mientras la guerra sucedía, las revistas “Gente”, “La Semana” y “Siete Días” nos tenían al tanto del “score” bélico, con eufóricos letreros que pregonaban “Estamos Ganando” junto con los optimistas reportes de Nicolás Kaszanzew, que siempre traía buenas noticias del sur.

Y la guerra terminó y los ingleses nos ganaron y pasaron treinta años en donde, haciendo uso despiadado de nuestra implacable argentinidad al palo, metimos debajo de la alfombra a los soldados que volvieron vivos, a los que murieron en las islas y a los que se fueron suicidando superando con creces el número de víctimas en combate por no haber podido soportar vivir aquella experiencia aterradora sumada a la indiferencia del pueblo y a la falta de acción de los distintos gobiernos que sucedieron al viejo borracho que los mandó a pelear contra una de las potencias mundiales con unas camperitas viejas y unos fusiles del año del pedo.

Y aquí estamos hoy, intentando hacer valer nuestros derechos de soberanía por la única vía admisible, tratando con un ser que por estos días gobierna Inglaterra que no colabora en lo más mínimo con sus indignantes declaraciones cada vez que abre esa maldita boca que tiene, que hace que uno tenga ganas de estar en una habitación a solas con él y que haya una suerte de “pido gancho legal” para recontra recagarlo bien a trompadas. Porque es un irrespetuoso, porque es más pirata que ningún otro, porque vive alentando entrar en conflicto bélico, porque nos señala a nosotros como usurpadores, porque es altanero hasta el ridículo y porque es inglés y está defendiendo un imbécil derecho a la autodeterminación, aferrándose a eso con ambos brazos mientras el resto del mundo, como siempre, hace la vista gorda.

Y siempre me pregunté para qué sirve la ONU, siempre, de chico. Porque ¿qué hacen ahí dentro? ¿Para qué pagan los sueldos de los empleados de esa Organización de Naciones Unidas? Porque no sirve para nada, bah, quizás sirva para algo, aunque no sé para qué. Yo creo que no. En primer lugar, que el edificio de la ONU esté en New York no da mucha seguridad a los países con menos recursos a sentirse protegidos. Y siempre, desde que tengo uso de razón, los dictámenes que emanaron de ese edificio fueron por demás de hipócritas, porque si todos saben que Inglaterra está invadiendo las Islas Malvinas y todos están de acuerdo a que esto es así, la ONU debería, haciendo uso de su poder como “consorcista mundial”, obligar a Inglaterra a: abandonar su soberanía de Malvinas y aceptar a la Argentina como única soberana, pagar una multa monumental por el tiempo en que usurpó el archipiélago, y soportar un sin número de penitencias mundiales y globalizadas en caso de no aceptar la realidad, no sirve de nada que la ONU le sugiera a David Cameron que debe “acceder a entablar el diálogo” con Argentina referido a la soberanía de las islas, porque la labor de la ONU debería ser la arriba planteada y no otra, de lo contrario, no solo no sirve para nada, sino que también deberían utilizar ese edificio para otras cosas, vendérselo a alguna corporación que instale ahí dentro sus oficinas y listo, dejarse de joder con eso de que los países están protegidos gracias a que la ONU existe y sirve de intermediario o de moderador o de árbitro en tal o cual disputa, porque no suma ni resta.

Pero esto no va a ocurrir jamás, porque la ONU está enclavada en New York y porque es una pantalla idiota que solo sirve para “hacer ver” que los pueblos están protegidos o que las leyes se hacen valer. Y David Cameron seguirá ocupando nuestras islas porque nadie levanta el dedo y le dice que está equivocado cuando advierte, completamente sacado y a los gritos como si se tratara de un energúmeno hooligan que “La Argentina es la que tiene intereses colonialistas sobre las islas”. ¿En qué cabeza cabe decir semejante barbaridad, Cameron? ¿Qué busca haciendo ese tipo de comentarios? ¿Usted supone que nosotros vamos a pisar ese palito imbécil? ¿Usted realmente cree que nosotros tomamos whisky mientras decidimos el provenir de nuestro pueblo como el borracho que nos mandó a la guerra en el 82?

Las islas Malvinas son argentinas, al igual que el mar que las rodea. Usted no tiene nada que hacer ocupándolas y debe al menos llamarse a silencio y hacerse el pelotudo, porque indigna, porque es un energúmeno, porque es un irrespetuoso y porque tiene en sus espaldas siglos de saqueo en donde se consolidaron como lo que son: un grupo de piratas que van de aquí para allá robándolo y usurpándolo todo.

Cuando el ser humano no tiene razón, grita, Cameron. Y acá el que está gritando es usted.

Espero con ansias que este 30 aniversario de la guerra de Malvinas sirva para que cada uno de nosotros abrace a un excombatiente y le transfiera en ese abrazo todo el amor que estos hombres hace 30 años necesitan sentir de nuestra parte, porque son nuestra vida, porque salieron a defender el patio sin peros y porque los abandonamos a su suerte.

Cambiemos esto de una vez por todas y aceptemos que todos metimos la gamba, porque de lo contario seguiremos ninguneando excombatientes en lugar de aplaudirlos con los mocos por el piso de la emoción, que es lo que debería ocurrirnos cada vez que veamos pasar uno de ellos frente a nuestras narices.

Ojalá que no muera un soldado más de depresión.

Ojalá que nuestros gobiernos no sientan nunca la necesidad de contestar agravios pelotudos.

Ojalá algún día la ONU sirva para algo.

Ojalá que algún día David Cameron y sus secuaces paguen sus deudas con el mundo entero, que tienen muchas.

Ojalá que este mundo cambie, de una vez por todas.

martes, 28 de febrero de 2012

Falta de respeto

Anoche estaba en silencio haciendo una ensalada para comer con mi mujer cuando de pronto cometí el error de sentirme muy solo y decidí prender la radio, ese aparatito que vive poniéndome del tomate. Y ahí estaba Cristina, en el acto por el Bicentenario de la creación de la bandera, meta enumerar como una poseída todos los logros de éste gobierno y del de su marido, a quien solo nombra con el artículo “él”.

Y me empecé a indignar, porque ayer era feriado porque se cumplían 200 años de la creación de la bandera y deberíamos haber estado festejando que somos un pueblo que cumple 200 años con alegría y con memoria, y no enumerando todos los logros de este último gobierno, ¿qué significa esto?

Me parece un atropello, una falta de respeto, porque si verdaderamente necesitás enumerar todo lo que este gobierno hizo, Cris, alquilate la cancha de Central y llenala de agrupaciones políticas, pero no agarres mí Monumento a la Bandera para decir todo eso que estás diciendo, porque no corresponde.

Y el otro tema, del que no quería hablar porque ya lo hice el 23 de setiembre cuando murió Filiberto Gallardo llevándose 10 vidas con él y convirtiéndose en victimario en lugar de víctima ya que murió y no pudo defenderse, es el tema de la masacre de Once, donde otro victimario, esta vez llamado Marcos Antonio Córdoba, decidió no frenar y reventar su formación contra una estación llevándose 51 vidas y accidentando a más de 600 pasajeros, para quedar incomunicado y esposado a su litera en el hospital donde pasó sus días de terapia intensiva en condición de presunto autor material de la masacre.

Y tanto me molestaba que hables de esos logros kirchneristas y no menciones el tema de la masacre de Once, que dejé de hacer la ensalada y me senté a escribir esto, en el preciso momento en que finalmente lo mencionaste, abriéndote del tema y denunciando un montón de cuestiones como si fueras una suerte de "veedora insurrecta" que no dará el brazo a torcer y que no conciliará el sueño hasta que aquellos que sean culpables de la tragedia paguen por sus responsabilidades.

Y realmente no deberías haber hablado, Cris. Deberías haberte salteado ese ítem y seguir politizando el acto patriótico, porque para decir lo que dijiste, te hubieras quedado callada. Hubiera causado menos indignación.

Si no decías nada y continuabas enumerando los logros de este gobierno en el acto por el Bicentenario hubieras conseguido construir una semana llena de críticas por politizar una fecha patria muy importante. En cambio con tus comentarios sobre la masacre de Once, ahora se te van a tirar a la yugular sin remedio. Y encima van a tener razón.

El tema de TBA no tiene 5 minutos más, Cristina. Está terminado. Terminó el día en que Filiberto Gallardo pasó una confusa barrera “medio baja” y se mató destruyendo una decena de familias. Ése día se terminó la historia de TBA. Ésta masacre que ocurrió el otro día es pura y exclusiva culpa de este gobierno, que es quien le permite a TBA mantener su concesión. Porque ya sabemos que fue Menem quien desbarató los trenes, y sabemos que fue Menem quien le dio la concesión de las más importantes líneas férreas a un colectivero que nada tenía que ver ni siquiera con el ramo, pero ustedes hace un montón que están en el gobierno, Cris. Un montón. Imaginate, con los logros que vivís enumerando de este gobierno..., ¿cuánto hace que están en el trono? Un montón.

Y así como cortaron muchas cosas "de cuajo y de inmediato" apenas tomaron el cetro, deberían haber separado al grupo Cirigliano de la conducción de TBA y deberían haber tomado esa responsabilidad hace mucho.

Abal Medina salió hoy en un diario diciendo que “Los argentinos tienen que entender que el Estado estuvo presente”, ¿qué quiere decir eso?, releamos la pregunta, porque tiene cuestiones ocultas dentro: “Los argentinos tienen que entender…” ¿Qué quiere decir esa primera parte? ¿Es una orden? ¿"Tenemos" que entender? ¿Entendamos o no?

Y “tenemos que entender que el Estado estuvo presente” ¿qué quiere decir? ¿Cómo está presente el Estado en una situación así? En la responsabilidad, ¿no? O sea, cuando la señorita tomó lista a los responsables de la masacre y nombró al Estado, éste se levantó y dijo “presente, señorita”, ¿no? Abal Medina se debe referir a eso, a que estuvo presente a la hora de darle plata a Cirigliano y de no controlar qué hacía con ella.

Aparentemente ahora sale a la luz que los Cirigliano compraron dólares con la última liquidación de subsidios entregada ¿es cierto eso? ¿Es cierto entonces que Marcos Antonio Córdoba pisó el freno de su formación y éste no le respondió porque la plata del subsidio con la que tenían que comprar repuestos para frenos estaba convertida en jugosos fajos de dólares en la caja fuerte de algún banco? ¿Abal Medina sabe que Marcos Antonio Córdoba no sirve más, que es un tipo que tenía la vida por delante y que esperaba un hijo y que cuando vio que el tren no frenaba, en lugar de salir corriendo para atrás intentando salvar su vida, se aferró al freno con toda su alma sin importarle un carajo, tratando de detener ese monstruo y evitar sin éxito la masacre de la que se convirtió en víctima?

¿Vos y Abal Medina saben que es imposible meter 140 personas en 6 metros cuadrados y que Alberto Crescenti, titular del SAME, dice que tuvo que sacarlos untándolos con vaselina porque si no, no salían, qué nunca jamás vio una cosa así?

¿Qué tipo de masacre tiene que acontencer para que le saquen los trenes a Cirigliano?

¿Deberían morir 1000 tipos?

Hoy es la tercera vez en el año que me defraudás y solo pasaron 2 meses desde que puse a fines del 2011 todos los porotos en tu cuenta, debo reconocer que no me gusta nada el rumbo que está tomando esto.

Tenés que dejar de politizar todo y hacerte cargo de las cosas que te corresponden, Cristina. TBA es tu problema. Resolvelo. No permitas otra muerte más. Callá a tus colaboradores que no suman nada cuando hablan, “si esto hubiera ocurrido ayer feriado no hubiéramos lamentado tantas muertes (Schiavi)” y “la gente tiene que entender que el Estado estuvo presente (Abal Medina)” son frases que inundan de bronca e indignan enormemente.

Una buena manera de actuar hubiera sido cancelar de inmediato y por decreto la concesión de TBA a Cirigliano, en el acto, y hacerse cargo de la compañía de manera interina hasta nuevo aviso, todo lo demás no sirve.

Espero que te des cuenta, aunque sea tarde, que nada de lo que está ocurriendo sirve para construir un gobierno que quede con orgullo en la memoria del pueblo.

Amado Boudou no puede ir a ver a Gioia con una remera de La Mancha de Rolando mientras está siendo investigado por el tema de Ciccone Calcográfica.

Tenés que resolver el tema de la Megaminería a cielo abierto, no importa si el cianuro se volatiliza en contacto con el aire o si los millones de litros de agua son absolutamente renovables. Yo no quiero ver esos agujeros en mis montañas. Es así de simple.

Tenés que hacerte cargo de TBA ya, y encarcelar a Cirigliano. En éste instante.

Todo lo demás no sirve.

domingo, 5 de febrero de 2012

Fútbol para todos. Incluso para mí.


Hace unas semanas atrás me levanté, me cepillé los dientes y zarpé a trabajar en bicicleta rumbo a zona sur, como lo hago desde el último puñado de mañanas. Y lo hago con radio Continental en mis orejas, porque no me gusta ir en silencio, me aburro. Necesito escuchar las noticias todo el tiempo. Mi hermana dice que eso me hace mal, que no es bueno estar escuchando las noticias todo el santo día, que lo mejor es escuchar música. Pero no puedo escuchar música cuando voy o cuando estoy en el trabajo, no la disfruto. Así que pongo la radio, y como televisión no veo porque no tengo cable es bastante imperioso en mi caso escuchar informativos nacionales.

Así que, les decía, salí en bicicleta a encomendarme a conducir las 40 cuadras que separan mi casa del trabajo y cuando aún no había llegado ni a la esquina, María O´Donnell, que estaba reemplazando a Magdalena que vacacionaba sin piedad en algún lugar concheto, le dio el pase a Fabio Vallejo, periodista deportivo de Continental, quien arrancó su columna hablando sobre lo acontecido en el partido disputado la noche anterior entre el Real Madrid y el Barcelona, ganado por éste último por 2 a 1.

Y Fabio Vallejo dio, con lujo de detalles, un resumen del que debe haber sacado solo las palabras “buenos días” y “hasta luego” de las conferencias de prensa de ambos directores técnicos del match y por ello debemos catalogarlo como “resumen”, describiendo a la perfección lo contento que estaba “Pep Guardiola” con el triunfo del Barça, como también lo encantado que estaba con la actuación de “La Pulga” quien, a pesar de no haber convertido ningún tanto, fue determinante en la habilitación de no sé quién para convertir el segundo gol que los llevó a la victoria mientras que, por el contrario, José Mourinho estaba muy triste con la derrota de su Real Madrid manifestando compungido que las victorias tienen muchos padres mientras que las derrotas…, solo uno. Así que él se proclamaba “padre de la derrota”, todo esto dicho en un portugués mezclado con español que no era ni una cosa ni la otra produciendo así una alocución digna de retrasado mental con una pizca de extraterrestre de circo.

Y cuando terminó ese segmento, el periodista continuó su columna con declaraciones de Juan Román Riquelme, que aparentemente la noche anterior había dado una conferencia de prensa en donde señalaba que estaba “muy contento” de que Martín Palermo pueda hacerse un partido despedida y que le parecía bien que no lo haya invitado ya que durante su etapa de compañeros de equipo no habían tenido buena relación y le parecía justo y razonable que no lo convoque pero que a él, de chico, sus padres le habían enseñado que "los trapitos sucios se quedaban en el vestuario" mientras yo suponía que se terminaba la columna deportiva pero no, Fabio Vallejo continuó hablando de Juan Román Riquelme, porque aparentemente él (Vallejo) había estado presente en la conferencia de prensa que el crack había ofrecido y se había quedado “anonadado”, “alelado” y “estupefacto” con lo bien predispuesto que estaba Juan Román, que daba “placer” escucharlo hablar cuando se encontraba tan de “buen humor” mientras ordenaba al sonidista a que pasase el audio “resumido” de las palabras “bien predispuestas” y “tan de buen humor” que destilaba Juan Román Riquelme en sus dichos, en donde el jugador manifestaba, con esa voz cansina y masturbada que tiene sin un solo dejo de buen humor ni buena predisposición (nunca encontré esos estados de ánimo en la voz de Riquelme), que aún contaba con la ilusión de jugar en la selección ya que no tenía dudas de que si el equipo jugaba bien lo iban a convocar, mientras agregaba que se sentía orgulloso de haber ganado todos los premios que se le dan al fútbol argentino en 2011 y, sin dar una pista si jugará o no alguno de los partidos del torneo de verano, se mostró “esperanzado” de poder ganarlos a todos para poder darle la alegría a los hinchas, que son los más importantes, hasta que le preguntaron, intentando armar polémica, sobre la fiesta de Palermo a la que no fue invitado donde el jugador, con esa voz eunuca y desesperante que tiene, se ilusionó con que su ex compañero tenga una fiesta que “pueda disfrutar” ya que “se la tiene merecida” para luego virar sus bien predispuestos y placenteros comentarios plagados de buen humor y paz hacia River Plate, a quien también le deseó con gran ímpetu (el ímpetu que puede tener su fatigada voz) que vuelva a primera división.

Y en ese momento mágico, finalmente, María O’Donnell le agradeció a Fabio Vallejo su columna deportiva y continuó con el programa. Y yo llegué a mi trabajo.

Cuarenta cuadras en donde me dispuse a informarme sobre lo acontecido durante el día en el momento en que más escucho la radio ya que luego, con el trajín cotidiano, uno se desconcentra.

Cuarenta cuadras escuchando a Fabio Vallejo hablar “maravillas” del partido entre el Real Madrid y el Barcelona.

Cuarenta cuadras escuchando a Fabio Vallejo transcribir literalmente cada palabra de la conferencia de prensa que ambos directores técnicos dieron sobre ese partido.

Cuarenta cuadras escuchando a Fabio Vallejo comentar, conmocionado de alegría y profundamente ungido de placer, los dichos de Juan Román Riquelme, ese jugador mala onda que no puede alegrar ni dar placer a nadie cuando habla, tenga el estado de ánimo que tenga.

Cuarenta cuadras.

Hay que estar cuarenta cuadras hablando de fútbol en bicicleta, no me diga que no. No me diga que exagero, le pido por favor. Hay que estar. Haga la prueba, agarre una bicicleta y salga a pedalear cuarenta cuadras y hable solo de fútbol, hágalo. Hágalo y después, cuando lo haya hecho, estará a la altura de discutir si tengo razón o no. Porque yo no sé si le dije, pero creo que sí. Creo que ya todos saben de mi particular odio hacia el fútbol. Lo odio. Odio el fútbol. Odio el “futból”, como le dice mi hija más chica, que de tanto ver dibujitos en neutro habla como una colombiana nacida en el centro mismo de Medellín. No lo soporto. No lo entiendo. No entiendo por qué motivo esa gente maneja tanto dinero. No entiendo por qué razón extraterrestre un hincha fervoroso de algún club necesita imperiosamente escuchar por radio los replays de los goles los lunes a las 7 de la mañana, ¿qué ventaja tiene escuchar a un hombre destrozándose la garganta gritando un gol que no se está viendo el día después de acontecido y encima en el trabajo o en el auto o en la cama y por radio? Tampoco entiendo la desesperación plutoniana de escuchar con lujo de detalles lo que tienen para decir Mourinho, Guardiola, Messi o Riquelme, porque es siempre lo mismo, y realmente no puedo creer que no lo adviertan, porque si verdaderamente no lo ven, si verdaderamente no se dan cuenta de que todos dicen siempre exactamente lo mismo hay dos alternativas: O yo soy un observador de la putísima madre que lo remil parió, un observador de esos al que las potencias del mundo deberían consultar a diario por el bien de la humanidad, o los hinchas de fútbol y los fanáticos de este deporte desesperante están completamente sedados y anestesiados al punto de la gota de baba. Y quiero creer que es esto último, porque el solo hecho de suponerme en el rol de Observador Galáctico de la Humanidad Toda me pone panicoso.

Cada vez que un equipo gana un partido y los jugadores están volviendo a los vestuarios o ya se encomiendan a brindar una conferencia de prensa, los periodistas les hacen siempre las mismas tres preguntas. Y los jugadores contestan siempre, de la misma manera, las mismas tres respuestas. Siempre. Desde que tengo uso de razón, o sea, desde hace más de treinta años.

Ejemplo de victoria:

Periodista: Que gran partido que tuviste, Fulano…

Jugador: Sí, la verdad que sí. Contento. Me debía este partido y se lo debía a la gente.

P: Se les dieron todas…

J: No, sí. Estoy muy contento. Ellos salieron a buscar el partido y nosotros sabíamos que iba a ser un partido difícil, así que nos cuidamos y le metimos presión y pudimos encontrar el resultado, así que muy contentos.

P: Me imagino, ¿cómo se sienten para la próxima fecha con este triunfo tan importante?

J: No, bien. Contentos. Contentos y con los pies sobre la tierra. Deportivo La Poronga es un rival difícil y vamos a tener que salir a buscar el partido, tienen una defensa muy cerrada y seguro que intentarán buscar el partido, así que con cuidado y con respeto.

P: Gracias, Fulano.

J: No, gracias a vos.


Y cada vez que un equipo pierde un partido también pasa exactamente lo mismo, observe este ejemplo de derrota:


Periodista: Qué momento difícil, Mengano.

Jugador: Sí, la verdad que sí. Muy triste por no haber podido darle una alegría a la gente, que son lo más importante, ¿no?

P: No se les dieron algunas jugadas…

J: No, no tuvimos suerte... Lamentablemente no se nos dio aquella pelota que pegó en el palo en el primer tiempo… Si hubiéramos convertido ese gol, otra hubiera sido la historia, pasa que ellos aprovecharon el momento y nos hicieron 4, pero bueno, son cosas que pasan en el fúlbo, ¿no?

P: ¿Te enojaste con Sultano? Te vimos insultarlo agarrándote el escroto y recriminándole cosas después de aquella jugada donde perdió tontamente la pelota desencadenando el segundo gol de ellos…

J: Sí, no. Lo que pasa es que dentro de la cancha, con la adrenalina… Uno se pone nervioso, pero con Sultano está todo bien. Son discusiones del juego que quedan dentro del vestuario, ¿no?

P: ¿Y cómo se ven ahora para el próximo partido? Perdieron 3 puntos muy importantes…

J: No, sí… Vamos a tener que salir a buscar el partido e intentar ganarlo, necesitamos ganarlo para poder sacar 3 puntos que hoy por hoy son muy importantes, Atlético Del Orto es un equipo difícil que va a salir a buscar el partido y nosotros tendremos que evitarlo.

P: Deben ganarlo si pretenden sumar tres puntos…

J: No, sí. Aparte queremos ganarlo, queremos darle esa alegría a la gente, que son los que más importan, ¿no?

P: Gracias, Mengano.

J: No, gracias a vos.


Siempre igual. Siempre lo mismo. No importa si lo dice Riquelme o Schiavi o Passarella o Messi o Guardiola o Romário.


¿No se da cuenta, señor futbolero, que esta gente gana en un día lo que usted gana en un año y siempre dicen lo mismo?

¿Usted sabe que Messi gana en un minuto de trabajo lo mismo que gana mi mujer en un mes, siendo una científica que estudia incansablemente la cura contra el Parkinson y el Alzheimer y hoy está sin cobrar por seis meses porque tiene una brecha entre beca y beca?

¿No vio que Messi, con esa voz digna de un ser con pocas luces, siempre responde a cualquier pregunta que se le haga que está “muy contento” y que ni siquiera le sale bien ese elemental comentario pronunciándolo con voz grave y tubular: “Toy muy coteto”?

¿Qué cosa le da tanto “placer” a Fabio Vallejo como para llegar a decirlo por radio de una conferencia de prensa que pueda dar el amargo, pedante, creído y mala onda de Juan Román Riquelme?

¿Se puede señalar como “placentera” una conferencia de prensa de Juan Román Riquelme?

¿Por qué motivo ingrato la gente se pone como loca con el fútbol si es un deporte que hace décadas está desvirtuado por el dinero que maneja?

¿Qué tiene de orgullo madrileño tener el “mejor equipo del mundo” si sus jugadores vienen de cualquier parte del globo menos de Madrid? En serio lo pregunto, y señalo al Real Madrid porque en la época de Beckham fue el ejemplo más rutilante de todos, ¿qué tenía de meritorio para un hincha del Real Madrid que su equipo fuera el mejor del mundo si estaba compuesto por cracks de todas partes del planeta que cobraban una cantidad de millones de euros que sumada podría haber paliado un tiempo el hambre en África?

¿Qué sentido tiene la cargada a la hinchada opositora en una situación así?

“Ehhh, les rompimos el orto! Nosotros somos los mejores!”

¿Quiénes son “nosotros”? ¿Quiénes son “ustedes”?

¿Por qué la gente insiste en instalar la polémica sobre Messi y Maradona y ya hay muchos que señalan que Messi es más que Maradona? ¿Quién es el desagradecido que no advierte que Messi nunca será Maradona?


Lionel Messi es un muchacho que partió a España siendo aún un niño, que desde sus 10 años tiene su vida asociada, asegurada, engrampada y condenada a España, que gana muchos millones de euros por año y que funciona como una computadora comandada por el Barça. Lionel Messi pierde el rumbo en el preciso momento en que se clava la casaca celeste y blanca porque más de la mitad de su vida vivió y jugó en España y porque le debe sus piernas al club español, que fue quien le compró el postre Serenito durante su años de niñez cuando se temía por su normal crecimiento.

Diego Maradona jugó la última mitad del mundial 86 con un pie completamente destrozado, enfelulado y con el botín sin cordones por la cantidad asesina e inadmisible de pisotones y patadas “mala leche” que le propinaron para frenarlo. Diego Maradona terminaba los partidos y se sacaba la camiseta y la estrujía en cámara mostrando la catarata de transpiración que caía al suelo con una sonrisa en la cara que no se le borraba con nada, ni siquiera con el punzante e intransferible dolor que sentía en ese momento en los pies.

Diego Maradona pasó noches enteras intentando solucionar sus problemas en los pies mientras sus compañeros dormían porque al día siguiente se venían los octavos, y después los cuartos, y después las semifinales, y después la final, reunido con Bilardo y con los médicos del equipo que debatían infructuosamente como revertir lo imposible, ¿usted imagina a Lionel Messi con un dedo apenas hinchado o con un rasponcito en la canilla? No, ¿no?

El fútbol se terminó el día en que Diego Maradona mostró lo que tenía para ofrecer.

El fútbol se terminó el día en que Diego Maradona cobró su primer sueldo millonario.

El fútbol se terminó el día en que Diego Maradona comenzó a drogarse tanto que no pudo continuar haciendo lo que mejor sabía, que era jugar al fútbol.

Luego de su muerte, el fútbol resurgió de sus cenizas para convertirse en lo que es hoy: un negocio destellante que baila la danza del dinero, que tiene un alto grado de corrupción, por culpa del dinero, que está enquistado dentro mismo de la dirigencia de la FIFA, en donde los mejores jugadores del mundo ganan entre dos y tres millones de euros por mes, motivo exclusivo e irrefutable que los priva de sentir la camiseta de sus amores y único culpable de que a la hora de participar en el único evento en donde el dinero no tiene nada que ver, que es el mundial de fútbol, el jugador no solo no siente la camiseta sino que, para peor, lo único que ansía es que se termine el mundial de una vez por todas para poder volver a su vida normal, que es entrenar con un séquito de médicos y preparadores físicos personales, manejar sus autos descomunales, cogerse las minas más zarpadas del mundo, vestir la ropa mejor diseñada y firmar, todas las semanas, nuevos contratos millonarios de delirantes publicidades que nada tienen que ver ni con la personalidad ni con el fútbol que estos cracks juegan, que pregonan, envalentonadas: “Messi usa Gillette” – “Messi toma café “Sentadito” – “Messi come papas fritas con la boca” “Messi tiene los dientes blancos porque se cepilla a tal morocha”…


Eso es el fútbol hoy. Y lo más desesperante de todo es que al futbolero de a pie al que le haya hecho este tipo de planteos ha estado completamente de acuerdo conmigo. Pero el domingo que viene se sentará y se pondrá a mirar el partido del Barça contra el Real Madrid, en donde puteará o se asombrará con la millonada de plata que cobran algunos pataduras que participan en el evento mientras se clava un Cynar con soda y después se va a dormir una siesta porque la plata no le alcanza y el lunes va a tener un día bravo…

¿De quién es la culpa de que Lionel Messi gane tantos millones de euros y haga tantas piruetas súper talentosas en el Barça para luego mirar con desconcierto a sus compañeros de la selección cuando le toca ponerse la celeste y blanca?

¿Por qué motivo tengo que soportar durante todo un viaje entero al trabajo que iba a ser placentero los comentarios deportivos del fútbol europeo y los dichos de Juan Román Riquelme, ser que me pone absolutamente del tomate por la lentitud con la que se mueve por la vida?

¿Por qué tengo que soportar fútbol por todos lados si no me gusta y no lo tolero?

¿Cuándo van a meter un programa de radio serio, que se pueda escuchar y que no hable una sola palabra de Palermo o de Guardiola o de Messi?

Odio el fútbol. No quiero fútbol, Cristina. Hagan un plan "Fútbol para casi todos" así me corren de ese lugar que tanto me molesta y me dejan ir en bicicleta escuchando una colorida variedad de noticias.

Muchas gracias.

lunes, 30 de enero de 2012

Gustavo Sala, el xenófobo



Hace unos días encontré en el Facebook de Diego Parés una cruzada épica para respaldar y reivindicar el buen nombre de Gustavo Sala, un humorista que hace tiras cómicas en Página 12 y en la revista Barcelona, que hace poco descubrí y que, por qué negarlo, a veces me hace cagar bastante de risa con sus ocurrencias rockeras, oscuras, ordinarias y descerrajantes, si es que existe esa palabra.

Y entonces me puse a investigar un poco qué había pasado, y aparentemente una señora y la colectividad judía se habían visto ofendidas, ultrajadas y pisoteadas “nuevamente” en su buen nombre por una tira publicada el jueves 19 de enero en el diario Página 12 en donde un desopilante “David Gueto” amenizaba las jornadas dentro de los campos de exterminio nazis meta punchi-punchi alentando a los futuros exterminados a que bailen mientras éstos, flacos al punto mismo de la muerte y con unas expresiones faciales dignas del campo de concentración en el que se encontraban, le señalaban al simpático y extraviado David que no bailarían, ya que nada tenían que festejar porque los estaban matando, cuando irrumpe en escena el mismísimo Adolf Hitler y, con muy buena onda y como si se tratara del anfitrión de una relajada fiesta, les aconseja que bailen ya que la vida es corta, consiguiendo con su "carisma inigualable" que los judíos se pongan a bailar, aprovechando Adolf el momento para acercarse a David Gueto, que sigue danzando al compás de su estúpida música, para agradecerle su labor, ya que los jabones les salen mucho mejor cuando los judíos están relajados.

Y ¿qué quiere que le diga? No hay un solo momento en la tira que no sea excelente y súper original, porque realmente, lo de David Gueto es genial. Suponer un DJ dentro de un campo de exterminio…, me hace estallar de la risa. Y que encima venga Hitler, rosagante y medio gordito y les hable con una sonrisa como si fuera un personaje de los chistes Bazooka..., no pude parar de reírme. Genial chiste de Gustavo Sala, sin dudas. Sublime.

Pero ¿qué pasó? Resulta que ofendió, que hirió en lo más profundo y que ahora enfrenta un señalamiento sin igual que de seguro lo tiene bastante preocupado, triste y sin ganas de explayar su “peligrosa” inspiración en una próxima tira cómica. Y no está bien. O al menos no es justo, porque yo pensé que vivíamos en 2012, yo pensé que vivíamos en un país libre en donde cualquiera podía decir cualquier cosa. Porque si nos ponemos a enumerar la cantidad de cosas que se dicen EN SERIO y ADREDE para VERDADERAMENTE buscar herir sentimientos…, puedo hacer una lista larga. Y solo en la mente de un pacato o de un susceptible crónico puede germinar la semilla de la ofensa sobre la tira de Gustavo Sala.

Solo a una persona llena de odio que aún no elaboró una madurez madura sobre el holocausto puede ocurrírsele que Gustavo Sala es nazi o que aprueba el exterminio, o que a Gustavo Sala no le importa un carajo de nada o que no tiene límites, o que Gustavo Sala se excita basureando judíos. Porque con ese criterio entonces, Langer sería fascista por su personaje “Mamá Pierri” y habría que denunciarlo, o Diego Parés sería un pornógrafo por sus últimas publicaciones en Barcelona y habría que prohibirlo, o León Ferrari debería morir en la hoguera por haber dibujado a un pájaro sacudiéndose a la virgen María.

Y estoy un poco roto las pelotas de todo eso, porque realmente ya fue, no se puede seguir intentando ir para atrás en este momento mágico que estamos viviendo en donde solo hay un camino, que es el que está ahí adelante.

Y cuando me pongo a pensar en lo que a mí me sucede con ciertas cosas que leo, es que también me siento a veces indignado o asqueado por tener diferentes puntos de vista, o por tener “paladar” para ciertas cosas y para otras no tanto. Por poner un ejemplo tangible, no me gusta Langer, no me da gracia Mamá Pierri, me parece excesivo, y no por eso ando por la calle movilizando gente en contra de Langer y su Madre Pierri ni voy al INADI a presentar una denuncia en su contra por fascista ni lo trato como escoria. Porque sé que el personaje de Langer es una ácida crítica hacia una mujer fascista de esas que hay muchas en este mundo. Hay que ser pelotudo para no advertirlo.

Hay una escena en la película “The people Vs. Larry Flint” (que le recomiendo a la señora que denunció a Gustavo que la vea en lugar de estar leyendo cosas que no son de su agrado) en donde su abogado, en uno de los primeros juicios que Mr. Flint debe afrontar, le dice al jurado que “si empezamos a poner paredes donde hay cosas que no nos gustan, un día nos vamos a despertar y vamos a ver paredes por todos lados, incluso en lugares donde nunca hubiéramos imaginado que las veríamos… Y eso no es vivir en libertad”

La libertad, la aceptación del otro y el respeto por las ideas opuestas terminan en una línea muy delgada dando lugar a la censura, al racismo y al autoritarismo. Y hay que ser necio o idiota para suponer que Gustavo Sala escribió esa fantástica tira intentando insultar a la comunidad judía cuando es una histriónica situación delirante en un campo de exterminio nazi, con un poder de síntesis fenomenal y con un grado de ironía que maneja los tiempos y las sutilezas de una manera exquisita durante el transcurso de cuatro cuadros de tira cómica.

Y yo no pediría perdón si fuera él, porque es entrar en el juego perverso al que lo quieren meter de las pestañas.

Yo redoblaría la apuesta, Gustavo, porque la época en que la gente se ofendía por semejantes nimiedades ya pasó, aunque aún haya algunos vejarrones que intenten enarbolar esas banderas pelotudas.


Te mando un abrazo y espero que sigas haciéndome cagar de risa.


Juan Pablo Scaiola.